Sólo tengo preguntas, y la única respuesta que encuentro es precisamente la no respuesta, el fugaz satori que es sólo válido en ese instante, y que aún no puedo traer de vuelta a esta realidad. Si al menos pudiera establecerme ahí en ese instante y hacerlo durar.
Aquí no hay señales, sólo los manchados deseos que trepan por todos lados intentando lo único que saben hacer, obnubilar. Aquí al final nunca hubo señales, fuera de los recuerdos que se niegan a arder junto a todo lo demás. Nunca dejé este desierto por más que mirara a los cielos.
Me rehúso a volver a jugar, o a dejarme ser jugado de nuevo. No cuando está todo arreglado de antemano.
I Fold.
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