Caminos. Recorrer los ya conocidos, y aquellos con callejones sin salida también visitados. La lógica se tropieza allí con un deseo inconsciente de golpear(se) contra la pared, a ver si en una de esas se atraviesa al otro lado. No casualmente he estado soñando con calles a oscuras y voces en esas calles.
La presión abrumadora de las variables, tanto reales como imaginadas, los rayos que surgen del estado actual hacia el pasado (que no tiene caso explorar, sin embargo lo hago) y hacia los futuros posibles, tanto los que dejan todo intacto como los que destruyen todo lo construido, aquellos escasos rayos también que parecieran resolver todo, si no fuera porque dependen de algo crucial, imposible de medir, y que quema cuando se lo intenta estimar. Quema como la luz de esa mañana cuando creí haber resuelto todo con dos palabras. Y no hay distancia aún que permita ver esos días, la violencia de esas lágrimas, desde lejos.
¿Es posible sentir vértigo de lo absurdo del instante actual? Un segundo delante de él y podrías caer rodando por la pendiente de ese camino… hacia la oscuridad y lo frío de las incertidumbres.
Sin embargo en la quietud del ahora, en la destrucción sólo potencial, siguen rondando los fantasmas: el de tu voz y el de tu mirada idealizados, de tus letras, tus palabras y tus hechos (y aquella disociación) que tanto tiempo después sigo reinterpretando, a ver si un extraño fallo de la causalidad pudiera afectar lo que ya pasó y propagarse hasta ahora. Cómo odio soñar que quizá alguna vez hubo alguna dimensión, en la cual quisimos mutuamente estar juntos.
Siguiendo otro de los rayos siempre está presente la ilusión que ella crea con su ambiente, su perfume y con su luz, como inocentemente amenazando descubrir ventanas con más caminos, mostrarme más luces al otro lado, y una versión de la vida que quizá podría tener sentido. Una invitación imposible de captar del todo, imposible retener un sólo segundo de la continuación de esa premonición. Imposible pedirle un poco de su luz para aclarar este instante enmarañado. Hay palabras que no volverán a salir.
Ningún camino conducirá a nada en abstracto. Y en lo concreto, todos tienen el potencial de enfrentarme en caída libre contra las realidades de los demás, sin nada ganado en el trayecto.
Sólo queda irse a lo más alto de la torre, cerrar todas las ventanas y encerrarse en la oscuridad a desenredar la imaginación, a hacerla un hilo inofensivo y manejable, perfectamente lineal.
siguen rondando los fantasmas: el de tu voz y el de tu mirada idealizados, de tus letras, tus palabras y tus hechos (y aquella disociación) que tanto tiempo después sigo reinterpretando, a ver si un extraño fallo de la causalidad pudiera afectar lo que ya pasó y propagarse hasta ahora. Cómo odio soñar que quizá alguna vez hubo alguna dimensión, en la cual quisimos mutuamente estar juntos.
Cómo odio soñar que quizá alguna vez hubo alguna dimensión, en la cual quisimos mutuamente estar juntos.Cómo odio soñar que quizá alguna vez hubo alguna dimensión, en la cual quisimos mutuamente estar juntos.
si existio, el sueño puedes odiarlo porque no se realizo en el ayer…yo siempre
me odiaras por escribir en tu blog,
puedes borrarlo como supuestamente me borraste de tu vida…
pero sabes que no puedo dejar de decir lo que pienso o siento…cuando encontre esto en conjunto con otras cosas senti felicidad, una que perdi hace tiempo, alegria…no de saber qeu me recuerdas si es que crees es eso…sino de saber que continuaste sin mi y de que estas …aun estas