Como seres humanos, deducimos conclusiones de lo que observamos hasta hacernos de una imagen consistente del mundo. Recordamos datos, sucesos y emociones. Experimentamos vivencias, que nos forman.
¿Cómo funcionará todo eso? ¿Hasta qué punto se podrá emular?
Sabemos que nuestros cerebros están “compuestos” de nodos y enlaces entre esos nodos, todo a nivel celular. Pero no somos el conjunto de todas nuestras neuronas, sino que poseemos lo que aparentemente es una propiedad emergente, propia de la complejidad del sistema compuesto de la suma de tantos millones de componentes individuales.
Si existe algo que podamos llamar consciencia o incluso alma, debe emerger del software que nos hace quienes somos, no del hardware que transmite los impulsos eléctricos y almacena los estados, también eléctricos, de las distintas regiones del cerebro.
Sospecho que la única diferencia cualitativa de la mente humana con un computador (si existiera uno con equivalente densidad de “neuronas”) es su software, el nuestro no fue programado por alguien sino que ha evolucionado, ya sea individualmente desde nuestro nacimiento hasta el momento actual, y también de generación en generación desde los tiempos de los primeros mamíferos.
¿Seremos en realidad deterministas o estocásticos? ¿Estaremos como seres humanos también limitados por la incompletitud de Gödel en algún sentido?
No podemos mirar el “código fuente” que nos hace tomar tal o cual decisión, que nos gusten ciertos temas, que odiemos o amemos irracionalmente. Sin embargo, aunque no podamos leerlo siempre es válido tratarlo como una caja negra y tratar de aplicarle ingeniería inversa. Es decir, recrear un modelo en pequeña escala, una maqueta, que reciba ciertas entradas y recupere las salidas esperables, una vez eliminado todo detalle no esencial.
¿Cuál es la esencia del pensamiento de un ser humano? Recordamos, razonamos, vivimos experiencias, sentimos emociones.
Actualmente es posible hacer que un programa de computador razone. No es más difícil que hacer un software que trabaje con matemática simbólica (ej. Mathematica). Existen lenguajes de programación lógica como Prolog, que dado un conjunto de axiomas pueden demostrar teoremas que se siguen lógicamente de ellos, incluso probar o refutar afirmaciones particulares partiendo de reglas generales.
¿Cómo hacemos que un programa recuerde? Una burda base de datos no es suficiente, un ser humano al parecer recuerda de manera paralela, muchos nodos interconectados a través de muchas redes redundantes de un lado a otro, muchos caminos para llegar a lo mismo. El mecanismo de “recuerdos” de un ser humano además está estrechamente ligado al paso del tiempo, separado de la consciencia “del momento”, la cual es como la base de datos estática en la que pensamos en el caso de computadores. Los recuerdos en una persona trabajan de manera más similar a lo que en informática se conoce como un sistema de control de versiones (tal como SVN o CVS), en el cual es posible regresar a cualquier estado anterior y comparar diferencias con el estado actual. Podemos en cualquier momento “invocar la consciencia de un instante anterior”, percibir lo que esa vez percibimos e incluso hacer razonamientos usando esa información como si fuera actual, pero esta consciencia no está “almacenada” como una fracción de segundo de un video y etiquetada con una fecha y hora, sino que está integrada difusamente en el “cableado” de todo. Por eso podemos olvidar, la información no desaparece sino que se genera un punto ciego en el “software de búsqueda”.
Los recuerdos están estrechamente asociados con las vivencias y lo que llamamos experiencia, son registros de información que no es puntual (hechos) sino algo más difuso, como cuando aprendemos una nueva regla lógica o una heurística (lo que comúnmente llamamos un “prejuicio”, un atajo mental para suponer algo hasta que se refute lógicamente). Dudo que alguien pueda recordar explícitamente cuándo aprendió a usar el modus ponens y modus tollens de la lógica (ej. a partir de la regla “Si llueve, entonces las calles están mojadas” deducir “Si las calles no están mojadas, entonces no llueve”. Note que no es para nada válido deducir “Si no llueve, entonces las calles no están mojadas”, podrían estar mojadas sin lluvia porque alguien abrió un grifo, ésa es una aplicación incorrecta del modus tollens que todo el tiempo hacemos sin darnos cuenta). Quizá nacemos con esa experiencia ya integrada en nuestros genes, quizá la hacemos evolucionar antes de aprender a hablar.
De las emociones no sé qué decir. Tal vez son nuestro “punto débil de Gödel”, que nos hace incompletos.
Interesante, lleva un tiempo acá y finalmente me di un tiempo de leerlo. Quizás se pueda ‘simular’ después de todo lo que parece tan ‘emocional’ … Da para pensarlo.